Cartagena de Indias

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Este enclavado en el Caribe colombiano, la herencia española y africana se sumo a las bondades de la naturaleza para parir una de las ciudades más atractivas del continente americano.
Cartagena de Indias fue funda en 1533 por Pedro de Heredia y pronto paso a ser el principal puerto de la región.

A partir de ello su rica historia se nutre de piratas, corsarios y saqueador.

Cartagena de Indias

Gracias a numerosos ataques cometidos en siglos pasados, hoy los turistas que se acerquen a esta ciudad declarada Patrimonio Histórico de la Humanidad por la Unesco pueden ver la extensa muralla que recorre el casco viejo como así varias de las fortificaciones que le sirvieron de protección.
A pesar de los años la Heroica aun conserva nueve kilómetros de muralla que constituyen el envoltorio de una de las joyas arquitectónicas que la conquista española dejo en América.

La ciudad amurallada se compone del centro histórico o corralito de piedra como le llaman los lugareños, el popular barrio Getsemani, que en los últimos tiempos se ve como los inversores compran y restauran buena parte de sus antiguos edificios y San Diego.

Cartagena de Indias

En el centro, las angostas calles, las coloridas Santas Ritas que decoran los balcones los patios internos de las casas coloniales las trabajadas ventanas y hasta las enormes puertas de las viviendas incitan a deambular y dejarse llevar sin prisa.
En ese  anárquico paseo se encontraran plazas como la de la Aduana la pequeña y encantadora San Diego la plaza Bolívar y la concurrida plaza Santo Domingo.
Es aquí cuando cae la tarde, que la gente se reúne en sus bares y restaurantes.
Lugares como el Café de la Plaza, Paco s  o Cafés Colombia, ron o aguardiente a sus visitantes.

Como si de una provocación se tratara en medio de la plaza y mirando hacia la puerta de la iglesia, la escultura de una gorda desnuda de Fernando Botero anima el ambiente festivo que se respira en ese lugar.
Los vendedores ambulantes no dejan pasar la oportunidad y revolotean alrededor de los turistas ofreciéndoles sombreros de caña de flecha, collares de colores intensos realizados en piedras tairona, cucharas de coco, pulseras de carey, grabados y pinturas y hasta cigarros Cohiba o Montecristo falsos.
Los dos primeros consejos que recibe un turista al llegar al aeropuerto de Cartagena son: siempre hay margen para el regateo, y hay que saber decir, no con fuerza y determinación.
En caso de mostrarse dubitativo o compasivo, un enjambre de artesanos rodeara a la víctima y no le dará tregua hasta que compre algo.
El arte de vender y comprar puede ser un desafío y hasta un juego de astucia.